En el 2020 habrá baterías que nos ofrecerán 500 kilómetros de autonomía

Las actuales baterías de litio prometen una densidad energética (el valor que guarda relación con la autonomía que ofrecen) de hasta 180 Wh/kg (vatios hora por kilo). La última evolución, la conoceremos en el año 2015, contando con una composición basada en litio y azufre y logrando llegar hasta 350 Wh/kg. Y a partir del año 2020 podremos ver las primeras pilas de litio-aire, las cuales se moverán entre 500 y 1.000 Wh/kg, pudiendo ofrecer una duración superior a los 500 kilómetros.

La gran mayoría de coches eléctricos de la actualidad llevan baterías de litio, y aunque este tipo de pilas han mejorado mucho la capacidad de los acumuladores anteriores, normalmente de NiMh o níquel metal hidruro, aún parece que no es suficiente. Hay dos motivos para que no lo parezca: el alto precio y la reducida autonomía. En la actualidad, estas baterías ofrecen una duración media de unos 150 kilómetros y su precio gira en torno a 500 euros por cada kWh de capacidad que tengan, algo bastante caro.

Por este motivo, las pilas de litio-azufre (Li-S) que saldrán al mercado en el año 2015 son una de las alternativas que más prometen para lograr mejorar el rendimiento de los vehículos eléctricos: otorgando casi el doble de autonomía que las de litio que tenemos ahora, pero no aumentarán el tamaño ni el peso, y saldrán más baratas. Más adelante, alrededor del año 2020, llegará el momento de los acumuladores de litio-aire (Li-O2), los cuales darán unos grandes beneficios, los cuales en este momento nos parecerían impensables. Estas dos alternativas aún están en fase de I+D y tienen que superar varios escollos técnicos antes de empiecen a venderse.

Las baterías modernas se llaman de litio porque incorporan una sustancia líquida o electrolito que es una sal de litio. En cada extremo del electrolito se encuentran los electrodos o polos, que llamados cátodo (positivo) y ánodo (negativo). Y esta unión funciona por el movimiento de los iones de litio entre los dos polos, mediante el electrolito: en carga se desplazan del cátodo al ánodo, y en descarga en el sentido opuesto. Por esta razón, y a grandes rasgos, el límite de rendimiento de la batería está marcada por la capacidad de estos polos para almacenarlos  iones antes de que se saturen.

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